El Infante Enrique el Navegante (1394-1460) fue el quinto hijo del rey Juan I de Portugal y de Felipa de Lancaster, y la figura que alcanzó mayor notoriedad a lo largo de más de cinco siglos. Su gran contribución a la historia fue concebir los océanos como las autopistas que conectarían los continentes.

El nacimiento de la Era de los Descubrimientos
Su primer acto público de gran visibilidad tuvo lugar en 1415, con su participación en la conquista de Ceuta, en Marruecos. Las crónicas cuentan que el Infante fue uno de los más valientes del lado portugués, lo que le valió ser armado caballero en las arenas del norte de África al día siguiente de la conquista.

En 1418 y 1419, las tripulaciones financiadas por el príncipe dieron a conocer las islas de Madeira y Azores, iniciándose también su colonización.
En 1420, Enrique fue nombrado administrador de la Orden de Cristo, heredera en Portugal de la tradición de los Caballeros Templarios. Los enormes recursos puestos a su disposición le permitieron financiar exploraciones marítimas hasta el final de su vida.

Año tras año se enviaron nuevas expediciones a lo largo de la costa africana. Las tripulaciones cartografiaban la costa, colocaban un patrón de piedra en un lugar visible y regresaban. El proceso se repitió sistemáticamente hasta que, en el momento de su muerte, la costa africana había sido explorada hasta la latitud de Sierra Leona.
Legado del Infante Enrique
En un país poco dado a la planificación, el Infante Enrique fue una excepción. Ideó un plan y lo llevó a cabo con rigor durante toda su vida.
Cuarenta años después de su muerte, Vasco da Gama llegó a la India, completando el ciclo iniciado por Enrique.
El Infante ayudó a transformar el mundo al conectar los continentes y también ayudó a definir Lisboa al elegir la desembocadura del río Tajo, en el lugar hoy conocido como Belém, como punto de partida y llegada de las expediciones.
El príncipe descansa en el Panteón Real del Monasterio de Batalha, junto a los monarcas y príncipes de la dinastía de Avis.
Descubre el espíritu del Infante en mis tours
Aunque el Monasterio de los Jerónimos y la Torre de Belém aún no existían durante la vida del Infante, es posible comprender el espíritu de aquella época participando en mis tours:
Tour de Belem en Tuk Tuk o Tour Medio-dia en Tuk Tuk.
